Qué datos guarda Verifactu y cómo los usa Hacienda
Verifactu es el sistema de facturación verificable regulado por el Real Decreto 1007/2023 que obliga a los programas de facturación a generar registros electrónicos seguros, íntegros y trazables para cada factura emitida. Cuando un autónomo o una empresa emite una factura con un software compatible con Verifactu, el sistema genera automáticamente un registro estructurado con datos fiscales concretos que pueden enviarse a la Agencia Tributaria en tiempo real. La pregunta que se repite entre autónomos y pymes es siempre la misma: ¿qué sabe exactamente Hacienda de mi negocio cuando uso Verifactu?
Verifactu no envía el PDF de tu factura a Hacienda, sino un registro de datos estructurados con información fiscal esencial: identificación del emisor y receptor, fechas, importes, tipos de IVA y metadatos técnicos como el hash encadenado. La AEAT utiliza esos datos para verificar la integridad de tus facturas, cruzarlos con tus declaraciones trimestrales y detectar incoherencias. Lo que no se transmite son datos bancarios, contratos, adjuntos ni el detalle línea a línea de cada concepto.
- Verifactu genera un registro de facturación de alta por cada factura emitida, con los campos definidos en el artículo 10 del Reglamento RRSIF.
- La AEAT recibe datos de identificación, fechas, importes e IVA, pero no el PDF de la factura ni el desglose por líneas de conceptos.
- El hash encadenado enlaza cada factura con la anterior, haciendo que cualquier manipulación sea detectable de forma automática.
- Hacienda cruza los registros Verifactu con las declaraciones del modelo 303, el IRPF y el Impuesto sobre Sociedades para detectar incoherencias.
- Las fechas límite para cumplir con Verifactu son el 1 de enero de 2027 para sociedades y el 1 de julio de 2027 para autónomos.
Qué es el registro de facturación de alta en Verifactu
Cuando se habla de lo que Verifactu envía a Hacienda, es fundamental entender primero qué es el registro de facturación de alta. No se trata del PDF que entregas a tu cliente ni de una copia de la factura completa. Es un documento técnico estructurado, generado automáticamente por el software de facturación, que contiene los campos que exige la normativa para identificar y verificar cada operación.
La base legal está en el artículo 10 del Reglamento de requisitos de los sistemas informáticos de facturación, aprobado por el Real Decreto 1007/2023. Ese artículo define con precisión qué campos deben estar presentes en cada registro. El resultado es un fichero XML con información fiscal concreta, ni más ni menos.
Diferencia entre el registro y la factura
El registro es un acta técnica, no una copia
El registro de facturación de alta es el «acta» que documenta la operación con los datos que exige la normativa. No reproduce el documento completo que ves en pantalla ni el que envías por correo a tu cliente. Es una representación estructurada con los campos obligatorios según la ley.
Esta distinción es relevante porque muchos autónomos temen que Hacienda vea el contenido textual completo de sus facturas. En realidad, lo que llega a la AEAT es un resumen fiscal con datos concretos y metadatos técnicos.
Por qué el formato XML importa
El envío se realiza en formato XML, el mismo estándar que utiliza el SII para las grandes empresas. Este formato permite a los sistemas de la AEAT procesar los datos de forma automatizada, cruzarlos con otras fuentes y detectar anomalías sin intervención manual.
Cada envío genera un acuse de recibo de Hacienda que el software almacena como prueba de cumplimiento. Si el registro tiene errores de formato, puede ser rechazado.
Modos de funcionamiento: envío o almacenamiento local
Modo Verifactu: envío automático en tiempo real
En este modo, el software transmite el registro a la AEAT de forma automática tras emitir cada factura. La Agencia Tributaria recibe la información al instante, lo que reduce el riesgo de errores y ofrece mayor transparencia. Es el modo recomendado para la mayoría de autónomos y pymes que quieran minimizar su exposición a inspecciones.
Las ventajas son claras: la AEAT ya tiene los datos, no hay que enviarlos manualmente y el software guarda el acuse como prueba.
Modo no Verifactu: almacenamiento local con garantías
En este modo, las facturas no se transmiten a Hacienda de forma inmediata, pero se guardan de manera inalterable en el sistema, con firma electrónica y sello temporal. Pueden ser verificadas en cualquier inspección. La obligación de conservar los registros es de al menos cuatro años.
Es una opción válida, pero implica mayor responsabilidad para el contribuyente, que debe garantizar la integridad de los registros sin el respaldo de la confirmación automática de la AEAT.
Qué ocurre si el software no cumple los requisitos técnicos
Registros rechazados por errores de formato
Un programa de facturación que no cumple estrictamente con el esquema técnico aprobado por la AEAT puede generar registros que sean rechazados al llegar a Hacienda. Muchos programas «parcheados» fallan precisamente aquí: dicen ser compatibles con Verifactu, pero su salida técnica no cuadra con el esquema oficial.
Por eso es fundamental elegir un programa de facturación que haya sido desarrollado con los requisitos del RRSIF desde el principio, no adaptado a última hora.
Consecuencias del incumplimiento técnico
Usar software no homologado o que genera registros incorrectos puede derivar en sanciones de hasta 50.000 euros por ejercicio fiscal, según el artículo 201 bis de la Ley General Tributaria. Además, los registros defectuosos no sirven como prueba de cumplimiento ante una inspección.
El riesgo no es solo económico: un historial de registros rechazados o inconsistentes puede elevar el perfil de riesgo fiscal del contribuyente en los algoritmos de la AEAT.
Qué datos concretos recibe Hacienda con Verifactu
La pregunta más directa merece una respuesta igual de directa. Según el artículo 10 del RRSIF, cada registro de facturación de alta que llega a la AEAT contiene un conjunto definido de campos. Se puede agrupar en cuatro categorías principales: datos del emisor y receptor, datos de la factura, datos económicos y metadatos técnicos.
Datos de identificación del emisor y receptor
NIF y razón social de quien emite
El registro incluye el NIF y el nombre o razón social del emisor de la factura. Es la información básica que permite a la AEAT saber quién ha generado el documento y vincularlo con el historial fiscal del contribuyente.
Esta información se cruza automáticamente con el censo de la Agencia Tributaria para verificar que el emisor está dado de alta y que su actividad declarada coincide con el tipo de operaciones facturadas.
NIF y datos del receptor
En facturas completas, el registro incluye el NIF y el nombre del receptor cuando la operación lo requiere. En facturas simplificadas, solo se incluye si el comprador lo solicita expresamente. También se indica si el destinatario es empresario, profesional o particular, y el país si es extranjero.
Esta información permite a Hacienda contrastar lo declarado por el emisor con lo que declara el receptor, detectando discrepancias entre ambas partes de la misma operación.
Datos de la factura y la operación
Número, serie, fechas y tipo de factura
El registro incluye el número y la serie de la factura, la fecha de expedición y la fecha de la operación cuando difieren, y el tipo de documento: ordinaria, simplificada o rectificativa. La combinación de estos datos permite a la AEAT reconstruir la secuencia cronológica de tu facturación.
Cualquier salto en la numeración, fecha atrasada incoherente o serie que aparece y desaparece, queda reflejado en los registros y puede activar alertas automáticas.
Descripción general de las operaciones
El registro incluye una descripción general de la actividad facturada, como «Prestación de servicios profesionales» o «Venta de material». No se envía el desglose línea a línea con cantidad, descripción individual y precio unitario de cada concepto. Solo la descripción agregada y los importes totales.
Este es uno de los puntos que más tranquiliza a los autónomos: Hacienda no recibe el detalle exacto de lo que has vendido, sino la categoría general de la operación y su importe.
Datos económicos: importes, IVA y retenciones
Bases imponibles, tipos y cuotas de IVA
El registro incluye la base imponible de la factura, el tipo de IVA aplicado y la cuota correspondiente, el recargo de equivalencia si procede, y la referencia a exenciones o supuestos de no sujeción. También se incluye la retención de IRPF cuando aplica.
Estos son los datos económicos que la AEAT cruza con las declaraciones trimestrales del modelo 303. Si tus facturas declaran una base imponible y tu declaración refleja otra distinta, el sistema detecta la incoherencia automáticamente.
Importe total y divisa
El importe total de la factura y la moneda en que se realiza la operación también forman parte del registro. En operaciones en moneda extranjera, se incluye la conversión aplicable.
Junto con el régimen de IVA aplicable —operaciones interiores, intracomunitarias o exportaciones— estos datos permiten a la AEAT cuantificar con precisión el volumen de negocio del contribuyente.
Los metadatos técnicos: el hash y el sello temporal
Además de los datos fiscales, cada registro de facturación de alta incluye metadatos técnicos que son el corazón del sistema Verifactu. Son los elementos que hacen que la cadena de facturas sea inalterable y verificable por la AEAT en cualquier momento.
El hash encadenado: cómo funciona
Qué es el hash y por qué importa
El hash es una huella digital criptográfica que se calcula a partir de los datos de la factura y del hash de la factura anterior. El resultado es una cadena donde cada eslabón depende del anterior. Si alguien intenta borrar o modificar una factura emitida, la cadena se rompe y la anomalía es detectable de forma automática.
Este mecanismo es la razón por la que Verifactu hace técnicamente imposible la doble contabilidad o la emisión de facturas en negro: no se puede eliminar un registro sin que quede evidencia en la cadena.
Cómo detecta Hacienda manipulaciones
Cuando la AEAT recibe los registros, puede reconstruir la cadena de hashes y detectar saltos en la numeración, huecos cronológicos anómalos o series que aparecen y desaparecen. Cualquier intento de manipular una factura «del medio» queda expuesto porque el hash deja de cuadrar con el registro siguiente.
Es exactamente este tipo de comportamiento —facturas con fecha atrasada para cuadrar un trimestre, números duplicados, series usadas solo en momentos conflictivos— lo que la normativa pretende eliminar definitivamente.
El sello temporal y el identificador único
Marca de tiempo al segundo
El registro incluye la fecha y hora exacta de generación, con precisión de minutos y segundos. Esto permite a Hacienda saber no solo cuándo se emitió la factura según el documento, sino cuándo se generó el registro en el sistema, lo que elimina la posibilidad de antedatar facturas.
El sello temporal es uno de los datos que más limita las prácticas de manipulación de ingresos más habituales antes de la entrada en vigor de la facturación electrónica.
El identificador único del registro
Cada registro lleva un identificador único generado automáticamente por el programa. Este ID, junto con la firma electrónica avanzada del registro, garantiza la autenticidad del documento y evita manipulaciones posteriores. La firma asegura que nadie pueda alterar el registro una vez generado.
El indicador de envío también forma parte del registro: señala si la factura ha sido transmitida a Hacienda o solo guardada localmente, lo que permite a la AEAT saber en qué modo opera cada contribuyente.
Qué datos NO se transmiten a Hacienda
Lo que queda fuera del registro
Verifactu no transmite información que no tenga relevancia fiscal directa. No se envía el PDF de la factura, el desglose línea a línea de conceptos, los datos bancarios del emisor o del receptor, las notas y comentarios de texto libre, ni los documentos adjuntos como presupuestos, albaranes o contratos referenciados.
Tampoco se comunica el estado del cobro: si una factura está pagada, pendiente o impagada no forma parte del registro de facturación de alta. Hacienda recibe un resumen fiscal, no un dosier completo de tu negocio.
La privacidad de los datos del cliente
El número de cuenta bancaria del cliente, el IBAN del receptor y cualquier dato de pago son ajenos al registro Verifactu. Lo mismo ocurre con las condiciones particulares del contrato entre las partes o cualquier acuerdo comercial que no tenga reflejo directo en los importes fiscales de la factura.
El sistema solo recoge lo estrictamente necesario para verificar la integridad de la operación y garantizar que lo facturado coincide con lo declarado.
Cómo usa la AEAT los datos de Verifactu
Recibir los datos es solo el primer paso. Lo relevante para entender el impacto real de Verifactu es comprender qué hace Hacienda con esa información una vez que llega a sus sistemas. Y la respuesta no es que haya un inspector mirando factura a factura: son algoritmos de riesgo los que procesan, cruzan y analizan los registros.
Cruce con declaraciones trimestrales
Coherencia entre registros y modelo 303
Las bases imponibles y las cuotas de IVA que figuran en los registros Verifactu deben coincidir con lo que el contribuyente declara cada trimestre en el modelo 303. Si los totales no cuadran, el sistema genera una inconsistencia que puede derivar en una comprobación o en un requerimiento de información.
Esto no es una novedad en sí misma: siempre ha sido obligatorio que lo facturado coincida con lo declarado. Lo que cambia con Verifactu es que ahora la AEAT tiene acceso directo a los datos de facturación en tiempo real, sin esperar al resumen trimestral.
Cruce con IRPF e Impuesto sobre Sociedades
Los registros también se cruzan con las declaraciones de IRPF y del Impuesto sobre Sociedades. Si una empresa declara unos ingresos en su declaración anual que no coinciden con el volumen acumulado de registros Verifactu, el sistema lo detecta. Lo mismo ocurre con la información declarada por terceros: proveedores, clientes y entidades bancarias.
El software de facturación compatible con Verifactu se convierte, en la práctica, en una fuente de datos que alimenta directamente el perfil fiscal del contribuyente en la AEAT.
Algoritmos de riesgo y perfiles fiscales
Cómo se construye el perfil de riesgo
La AEAT utiliza algoritmos que se alimentan de los registros de facturación para construir un perfil de riesgo de cada contribuyente. Evalúan comportamientos como saltos en la numeración, series que aparecen y desaparecen, descuadres con declaraciones, volumen de facturas rectificativas y patrones de anulación sistemáticos a final de ejercicio.
Cuanto más coherente y limpia es la cadena de registros, menor es el perfil de riesgo asignado. Lo contrario —registros inconsistentes, anomalías cronológicas, volumen anormal de rectificativas— eleva la probabilidad de acabar en una comprobación profunda.
Rectificativas y anulaciones bajo la lupa
Hacienda puede ver cuántas facturas rectificativas emite un contribuyente, sobre qué documentos actúan y qué patrones siguen. Un uso razonable de las rectificativas es normal. Un patrón sistemático —rectificando siempre importes altos o en masa a final de ejercicio— puede interpretarse como un intento de manipulación de ingresos.
Este nivel de análisis era imposible antes de Verifactu, cuando Hacienda dependía exclusivamente de los resúmenes trimestrales y de las inspecciones manuales.
Verificación en la sede electrónica de la AEAT
El código QR como herramienta de cotejo
Cada factura emitida con un programa compatible con Verifactu incluye un código QR que permite a cualquier persona —el receptor de la factura, un inspector, un cliente— verificar en la sede electrónica de la AEAT que el documento es auténtico y que figura en los registros enviados a Hacienda.
Esto convierte la verificación en un proceso público y accesible, eliminando la posibilidad de entregar facturas «de adorno» que no figuren en los registros oficiales.
Acuse de recibo como prueba de cumplimiento
Cuando el registro llega correctamente a la AEAT, el sistema devuelve un acuse de recibo que el software almacena. Ese acuse es la prueba de cumplimiento del contribuyente. Si hay algún error en la transmisión, el software debe notificarlo para que pueda corregirse antes de que la factura se considere defectuosa.
Esta trazabilidad bidireccional —emisor envía, AEAT confirma— es la base sobre la que se construye la confianza técnica del sistema.
| Dato | ¿Se envía a Hacienda? | Motivo |
|---|---|---|
| NIF y razón social del emisor | Sí | Identificación obligatoria del contribuyente |
| NIF y nombre del receptor | Sí (en facturas completas) | Permite el cruce entre emisor y receptor |
| Número, serie y fecha de factura | Sí | Identificación única y trazabilidad cronológica |
| Base imponible, tipo y cuota de IVA | Sí | Cruce con declaraciones trimestrales (modelo 303) |
| Hash encadenado y sello temporal | Sí | Garantía de integridad e inalterabilidad |
| PDF de la factura | No | No es un campo del registro de alta (art. 10 RRSIF) |
| Desglose línea a línea de conceptos | No | Solo se envía la descripción general y los totales |
| Datos bancarios del emisor o receptor | No | No tiene relevancia fiscal directa en el registro |
| Estado de cobro o impago | No | No forma parte del registro de facturación de alta |
| Adjuntos, contratos y presupuestos | No | Documentos externos al registro estructurado |
Cuándo entra en vigor Verifactu y cómo prepararse
Conocer qué datos guarda Verifactu es útil, pero solo si se acompaña de claridad sobre cuándo será obligatorio y qué pasos hay que dar. La entrada en vigor de Verifactu afecta a dos plazos distintos según el tipo de contribuyente, y hay matices importantes sobre qué ocurre con el software nuevo que se adquiera antes de esas fechas.
Fechas límite según tipo de contribuyente
Sociedades: 1 de enero de 2027
Las empresas sujetas al Impuesto sobre Sociedades deben operar con un programa de facturación compatible con Verifactu a partir del 1 de enero de 2027. Esta es la fecha de obligatoriedad general para la mayoría de pymes y sociedades mercantiles en España.
El margen hasta 2027 no significa que se pueda ignorar el asunto hasta entonces. Los proveedores de software tienen plazos más cortos, y cualquier sistema nuevo adquirido a partir del 29 de julio de 2025 debe estar ya alineado con los requisitos del RRSIF.
Autónomos: 1 de julio de 2027
Los autónomos y el resto de empresarios y profesionales tienen hasta el 1 de julio de 2027 para adaptarse. Es un plazo seis meses posterior al de las sociedades, pero la lógica de preparación es la misma: cuanto antes se migre a un software compatible, menos riesgo de incumplimiento accidental.
Verifactu cuando entra en vigor no es una fecha de arranque desde cero: es la fecha a partir de la cual el uso de software no homologado puede derivar en sanciones. La preparación debe empezar mucho antes.
Cómo elegir un programa de facturación compatible
Requisitos técnicos mínimos del software
El programa debe generar registros de alta con todos los campos del artículo 10 del RRSIF, calcular y encadenar correctamente el hash de cada factura, incluir el código QR y la leyenda obligatoria en el documento impreso o enviado al cliente, y gestionar el envío a la AEAT con acuse de recibo.
No basta con que el proveedor diga que su software «es compatible con Verifactu». Hay que verificar que el esquema técnico de los registros generados coincide con el formato oficial aprobado por la AEAT.
Qué preguntar al proveedor de software
Antes de comprometerte con un programa de facturación electrónica, conviene preguntar si el software opera por defecto en modo Verifactu o en modo no Verifactu, si gestiona automáticamente el reenvío en caso de error de transmisión, y si el acuse de recibo de la AEAT queda almacenado y accesible desde el panel del usuario.
Un buen proveedor debe poder responder a estas preguntas con documentación técnica, no solo con marketing. La elección del software de facturación es una decisión con implicaciones fiscales directas y sanciones potenciales de hasta 50.000 euros por ejercicio en caso de incumplimiento.
Integración con la contabilidad y la tesorería
Sincronización automática de registros y libros contables
Un programa compatible con Verifactu que además se integra con la contabilidad permite que los registros de facturación se sincronicen automáticamente con los libros del IVA y los libros de ingresos. Esto elimina la posibilidad de discrepancias entre lo facturado y lo contabilizado, que es exactamente lo que los algoritmos de la AEAT buscan detectar.
La integración entre facturación y contabilidad también reduce el trabajo manual y el riesgo de errores humanos en la conciliación de datos al final de cada trimestre.
Control de tesorería y estado de cobros
Aunque el estado de cobro de una factura no forma parte del registro Verifactu, tener visibilidad sobre qué facturas están pagadas y cuáles están pendientes es fundamental para la gestión financiera del negocio. Un software que combina facturación verificable con control de tesorería permite gestionar ambas dimensiones desde un único entorno.
Esta integración es especialmente relevante para autónomos y pymes que gestionan un volumen alto de facturas y necesitan conciliar cobros con declaraciones fiscales de forma ágil y sin errores.
Preguntas frecuentes sobre Verifactu y los datos que guarda
¿Ve Hacienda el PDF de mi factura cuando uso Verifactu?
No. Lo que llega a la AEAT no es el PDF de la factura, sino un registro de datos estructurados generado automáticamente por el software de facturación. Ese registro contiene los campos definidos en el artículo 10 del RRSIF: identificación del emisor y receptor, fechas, importes, tipos de IVA y metadatos técnicos como el hash y el sello temporal. El documento PDF que envías a tu cliente no forma parte del registro y no se transmite a Hacienda.
¿Recibe la AEAT mis datos bancarios con Verifactu?
No. El número de cuenta bancaria, el IBAN del emisor o del receptor y cualquier dato de pago son ajenos al registro de facturación de alta. Verifactu solo transmite información con relevancia fiscal directa: datos de identificación, fechas, importes e IVA. Los datos bancarios no son campos del registro y no se envían en ningún caso.
¿Qué pasa si mis registros Verifactu no coinciden con mi declaración del modelo 303?
La AEAT cruza automáticamente las bases imponibles y las cuotas de IVA de los registros Verifactu con lo declarado en el modelo 303 de cada trimestre. Si hay discrepancias, el sistema genera una inconsistencia que puede derivar en un requerimiento de información, una comprobación o una inspección. Usar Verifactu no cambia la forma de declarar, pero sí hace que cualquier incoherencia entre lo facturado y lo declarado sea detectable de forma inmediata y automática.
¿Cuándo es obligatorio usar Verifactu para los autónomos?
Los autónomos y el resto de empresarios y profesionales tienen hasta el 1 de julio de 2027 para adaptarse a Verifactu. Las sociedades sujetas al Impuesto sobre Sociedades deben cumplir desde el 1 de enero de 2027. Sin embargo, cualquier software de facturación nuevo adquirido a partir del 29 de julio de 2025 debe estar ya alineado con los requisitos técnicos del RRSIF, independientemente de cuándo sea obligatorio su uso para el contribuyente.
Conclusión
Verifactu no convierte a Hacienda en un observador omnisciente de tu negocio. Lo que sí hace es eliminar la posibilidad de manipular, borrar o antedatar facturas sin que quede rastro. El registro de facturación de alta que envía Verifactu a la AEAT contiene datos fiscales concretos —identificación, fechas, importes e IVA— más metadatos técnicos como el hash encadenado y el sello temporal, que garantizan la integridad de cada operación.
Lo que no llega a Hacienda son el PDF de la factura, los datos bancarios, los contratos ni el desglose línea a línea de los conceptos. La AEAT usa esos datos para cruzarlos con tus declaraciones, detectar incoherencias y construir un perfil de riesgo fiscal. Cuanto más coherente y limpia sea tu cadena de registros, menor es tu exposición a comprobaciones.
Elegir un programa de facturación compatible con Verifactu antes de las fechas límite —1 de enero de 2027 para sociedades y 1 de julio de 2027 para autónomos— es la única forma de cumplir con esta obligación y evitar sanciones de hasta 50.000 euros por ejercicio fiscal.
